vividos, viajados o sencillamente imaginados






sábado, 31 de enero de 2009

coincidencia (o la verdad del cambio climático)

Al hilo de la entrada anterior, casualmente ayer se me apareció este párrafo a la vuelta de una página de Bearn. Suena tan parecido... supongo que son cosas del Mediterráneo (tan válido el natal de Villalonga como el que adoptó a Durrell). O si no, cosas del clima. Supongo.






"Yo venía de Londres, en donde llovía continuamente. A los pocos días, en Nápoles, experimenté la más extraordinaria de las aventuras. (...) Al fondo del establecimiento apareciá sentado un hombre del pueblo que contaría unos treinta años. Tenía el pelo negro y rizoso. Yo bajé los ojos, reclamando la dependienta: "Signorina...". "E un machio!", replicó el hombre. (...) La sonrisa desvergonzada y la palabra "machio" establecían una especie de complicidad entre aquel hombre joven (...) y yo, una miss descolorida y marchita. (...) Me sentía ebria, congestionada. No era el sol, había sido una frase... Unas palabras banales, desvergonzadas, que me mostraban un mundo nuevo. ¡Y yo contaba cuarenta y cinco años! Cuarenta y cinco años perdidos, perdidos para siempre. Resolví no volver a Inglaterra. Desde aquel día, señor..."

Lorenzo Villalonga, Bearn o La sala de las muñecas.

jueves, 29 de enero de 2009

cero en conducta

"-¡Oh, cuánto deseo irme a ciudades que han sido creadas por sus mujeres: París o Roma, levantadas para responder a caprichos femeninos! Nunca puedo ver la vieja forma de Nelson, cubierta de hollín en la plaza Trafalgar, sin pensar: ¡Pobre Emma! Tuvo que irse hasta Nápoles para hacer valer el derecho de ser bonita, ingeniosa y d'une splendeur en el lecho. ¿Qué estoy, Pursewarden, haciendo aquí, entre gente que vive en una locura de conducta adecuada? Yo tengo que ir adonde la gente haya llegado a entenderse con su propia obscenidad humana, a salvo bajo el manto de invisibilidad del poeta. No quiero aprender a respetar nada, aunque tampoco a despreciar nada... Sinuoso es el camino de los iniciados.
-Querido, estás achispado- exclamó Liza encantada.
-Achispado y triste. Triste y achispado. Pero alegre, alegre".

Lawrence Durrell, Mountolive


Así son los verdaderos poetas, "políticamente incorrectos". No sé que quieren que entendamos por loco ¿el que se sale de la fila? ¿el que saca los pies del tiesto? Más temeraria es la razón cuando se esfuerza en mantener a raya los sentimientos.

sábado, 24 de enero de 2009

rara avis

Extraña y cercana, tanto que invita al paseo, excita la curiosidad y alimenta los pensamientos. Unamuno ha elegido Braga (eterna rival de Compostela) para retratar certeramente al viajero sin guía y sin brújula, ese que juega a ser aventurero, boquiabierto frente a la momia de un obispo enano, o ante un loro más puñetero que exótico. Entre flanear (voy a hacer mía esta palabra recién descubierta) y filosofar parece que no haya diferencia: formas de ocupar placenteramente el tiempo.



"Visito unas iglesias más, todas iguales y todas insignificantes... y luego a callejear, a "flanear", como decimos con un galicismo que expresa algo muy castizo español.

¡Qué encanto esto de recorrer a la ventura calles por una ciudad que no se conoce! Perderse y volver al mismo sitio, descubrir que este callejón lleva a aquella plazuela que ya vimos, satisfacer así a poca costa el instinto del descubridor de nuevas tierras (Estamos en Portugal). Con frecuencia el loro: Brasil fue de Portugal y hoy Portugal es casi del Brasil.

... ¿Quién será aquel filósofo sentado allí al pie de aquel tilo? ¿Me pondré al habla con él? No, no sea que me estafe; quiero decir, no sea que me resulte no un filósofo, sino un simple holgazán. Pero ¿es que los filósofos son algo más que unos holgazanes? Los portugueses no son, según confesión propia, filósofos, es decir, metafísicos, lo cual no quiere decir, claro está que no sean holgazanes".


Miguel de Unamuno, Por tierras de Portugal y de España

martes, 20 de enero de 2009

pesadilla

No, no se trata de esa conocida de la que a veces hablo y que suele poner a prueba mis nervios con chamanes y productos homeopáticos. ¿O tal vez sí, y ha decidido bloquear mi blog y mi email con insistentes mensajes, además en idiomas? Lo cierto es que sabe que me encantan los bolsos y se ha tomado la molestia de aconsejarme las mejores marcasfashion de la tierra.

Prefiero pensar que es un admirador (chico, seguro) que se ha leído de una tacada mi blog, que le ha fascinado, que todos mis comentarios le parecen maravillosos, tanto que ha tenido la osadía de recomendarme a sus amigos. Ha festoneado los paisajes con casi cien comentarios (¡cien!, eso es fidelidad) bajo distintos pseudónimos (esto es disimulo- los mensajes de intelligence en concreto me han calado hondo) y casi simultáneamente (aquello es ya... pasión y diligencia). Porque debo reconocer que más o menos me he leído sus cien comentarios (no debía ser otra mi agradecida respuesta) casi uno a uno, en todas y cada una de las entradas claro, mientras los iba suprimiendo, también uno a uno (mi paciencia tenía que estar a la altura de su insistencia).

Por ello, y aunque no es lo mío fiscalizar los comentarios que siempre son bien recibidos en esta casa, entre otras cosas porque me encantan las sorpresas, he activado la moderación. A estas alturas de la película (y desde el principio, bien mirado) me puedo permitir el lujo de elegir a mis invitados. Los fijos (anónimo 1, anónimo 2, anónimo #, el zurdo, álvaro, rubén, claude, emyi...) y los ocasionales bienintencionados no tienen nada que temer. Simplemente pretendo que una máquina tocapelotas no interfiera en mis sueños.

P.S. Nunca he fotografiado una pesadilla, así que el escrito va a pelo.

sábado, 17 de enero de 2009

la ciudad crece



El sucesivo retrato de la ciudad a lo largo de más de un siglo. Hasta en su fisonomía menos evidente se recoge el detalle, sensible incluso al cambio de nombres del callejero enredado del Raval. No sólo es aquella ciudad del Caso Savolta o de Los prodigios. Son los años cuarenta en Una comedia ligera. O el atlas histórico (setenta ochenta noventa) en la trilogía de ese pícaro loco, tan bien hablado como los buscones del Siglo de Oro, y tan desventurado.
A su manera exagerada Julio Camba subrayaba la falta de sentido del humor de los catalanes. Con Mendoza dio en hueso duro.



"No recordaba haber estado nunca en aquel barrio que, por su configuración, debía haber sido otrora un pueblo aledaño a la ciudad. Quedaban en pie algunas casas bajitas y recoletas, pero las más habían sido sustituidas por bloques de viviendas o estaban en proceso de derribo. Por doquier se alzaban cartelones que aconsejaban:
INVIERTA EN EL FUTURO PISOS DE SUPER-LUJO A PRECIOS DE SUPER-RISA
A medida que iba coronando la cima del promontorio se desplegaban a mis pies otras partes del área metropolitana, que una neblina pardusca iba cubriendo. Resoplando llegué a un desmonte baldío en cuyo centro había una garita que tomé al pronto por un puesto de castañas asadas. Al acercarme a preguntar si estaba tan perdido como me temía, leí en la pared de la garita esta inscripción:
VISITE AHORA NUESTRO PISO MODELO"
Eduardo Mendoza, El laberinto de las aceitunas

domingo, 11 de enero de 2009

lo que queda del día (ese día)






La nieve en Aranjuez es lo excepcional, algo así como la lluvia de Sevilla. Y, como tanto por aquí, arte (ahora pienso en Compostela). Se bebe la rutina de las conversaciones. Refresca la memoria en un calendario exacto que todos marcan con tres fechas, contadas. La fotografía -tan digital y democrática ella- dispara más flashes que bolas de nieve. Risas de gargantas hechas y derechas, infantiles a nuestros oídos, rompen el silencio en las calles.
No terminas de creer desde que te has asomado a la ventana ese viernes de nieve que es un viernes de sorpresa: teléfonos alborotados en su dulce locura, corazones en deshielo que retan a tanto frío sobrevenido, abrazos que comparten chispas de calor acumulado, dedos que acarician con tacto sediento. Regalos de magos rezagados.
La silueta de la ciudad se ha recreado en el color del optimismo, o de la bondad, o de la franqueza. Imagen fugaz. Nada quedará de la nieve a simple vista. Por debajo, más abajo, lo que perdura, bienes que la nieve ha traído pillándonos con la puerta del almario abierta, lo guardamos en la despensa de los sentimientos. Es la reserva. Falta nos hace.

jueves, 8 de enero de 2009

antes o después...

... todo llega.


“El sol se estaba poniendo cuando entramos en el barrio judío: casas altas, calles estrechas, al menos las casas ya no están alineadas y nos sorprenden más, y el efecto es aún mejor cuando cruzamos el Aodur. Lo vi con las aguas azuladas, a las que el crepúsculo confería un tinte sombrío; sin embargo, las barcas y los árboles de las orilla se reflejaban en ellas, temblorosos.



El coche rodaba al paso por el puente de barcos, y una joven española, con el cántaro de gres bajo el brazo, como las estatuas antiguas, avanzaba hacia nosotros. Es uno de esos espectáculos enternecedores que nos hacen sonreir de placer y que aspiramos por todos los poros. Hasta ese momento, adoro Bayona, y me gustaría vivir aquí; a esta hora estoy sentado en mi baúl, escribiendo; tengo la ventana abierta y oigo cantar en el patio del hotel".

Gustave Flaubert, Viaje a los Pirineos y Córcega

Bayona era un capricho justificado, literalmente infantil y hasta hace unos días, insatisfecho. Treinta y cuatro años han tenido que pasar para darme el gustazo de una silenciosa tarde de domingo en esta ciudad de colores intensos, contrastados y atrevidos.

sábado, 3 de enero de 2009

dioses de bohemia



Malá Strana es el barrio extramuros en el camino al castillo, al otro lado del puente, el barrio pequeño a orillas del inmenso Moldava. Me recuerda a Aranjuez. Serán los canales, o las casas del siglo XVIII, o sus soportales, o las iglesias cupuladas. ¿O su gente? Porque las calles no sirven de nada si nadie las transita, humanos o dioses. Paseé por ellas en el otoño de aquel 2002, el año de las inundaciones. El agua desbordada no pudo llevarse por delante el alma de Malá Strana, tal vez el barrio más bohemio de la capital bohemia.



"La fonda de Stajnic era el Olimpo de la Malá Strana, donde se reunieron los dioses de aquel barrio. La Malá Strana -tanto en las casas como en la gente- tiene algo de silencioso, patriarcal y hasta soñoliento, y esta ambiente rodeaba también a todos aquellos señores... Para nosotros los bachilleres, el Olimpo de la fonda de Stajnic era tanto más el Olimpo porque allí estaban también todos nuestros viejos profesores. (...)



Todos los retengo en la memoria como si los viera hoy. Primero, el señor consejero del Tribunal de Apelación. Alto y seco y de una dignidad inmensa... Los jueves no teníamos colegio por la tarde y jugábamos en las fortificaciones antiguas, mientras él se paseaba por aquellos parques. (...)



Despues estaba el tuerto, señor conde. En el barrio de Malá Strana nunca faltaban condes, pero aquel conde tuerto era probablemente el único que frecuentaba las fondas del barrio... El señor conde tenía para mí -la verdad sea dicha- un gran parecido con aquel halcón que, con puntualidad verdaderamente cruel, acostumbraba a posarse diariamente, cerca de las doce de la mañana, en la aguja de la torre de la iglesia de San Nicolás....



También era asiduo a la fonda el gordo médico mayor, todavía de buen ver, pero ya retirado. Se cuenta que una vez, cuando una personalidad muy alta inspeccionaba los hospitales de Praga y criticaba algunas cosas, dicho señor le constestó que no entendía de nada, lo que le valió el retiro y, al mismo tiempo, nuestra veneración. (...)



Recuerdo con suma satisfaccción los momentos que pasé entre ellos y la sensación de independencia, hasta de grandeza, que experimenté cuando, después de haberme matriculado en la Universidad, entré por primera vez, sin miedo a los profesores, a la fonda de Stajnic, entre aquellos seres sublimes. No me hicieron mucho caso, dicha sea la verdad. Mejor dicho, no me hicieron ningún caso. (...)



Yo por el contrario, me fijaba bastante en ellos, no por lo mucho que les oía, sino por lo mucho que me llamaba la atención. Me considero una copia muy pobre de tales seres, pero lo que tengo de sublime y de grande en mi persona se lo debo a ellos".



Jan Neruda, Cuentos de la Malá Strana

domingo, 28 de diciembre de 2008

inocentes


No es exclusiva de niños... Solo que estos otros ya no son víctimas, porque han elegido.


“En Santo Domingo,
la misa mayor.
Aunque me decían
Hereje y masón,
rezando contigo
¡cuánta devoción!
escribía Antonio Machado, pensando en su amor. Pero ¿cómo es que no miró hacia arriba de ese mismo pórtico de Santo Domingo de Soria, hacia los inocentes niños masacrados pero también hacia la orquesta eterna y los eternos laudes que allí cantan otras figuras de bienaventurados frente por frente del sufrimiento de los pequeños y la desesperación de sus madres enloquecidas?



Si lo hubiera hecho, habría encontrado incluso una consistencia para anclar sobre ella el amor mismo y todos los otros afanes humanos: que no son vanos, se nos dice allí”.

José Jiménez Lozano, Guía espiritual de Castilla

miércoles, 24 de diciembre de 2008

feliz incongruencia

¡Si gusta o no la Navidad! La opinión está tan dividida que resulta igual de tópico lo uno y lo otro. Incluso preguntarlo. Es indiscutible la veracidad de la nochevieja, pero lo de la nochebuena, mucho suponer ¿no?

Pues ahí estaremos, que siempre se puede pasar el trago con un poco de imaginación, aunque sea sobrevenida o tomada de prestado. Y además, el trago puede acabar siendo más que bueno, lo mejor.

"Gustavo entró en la Nochebuena con desesperación. No tenía a nadie ni quería ir con mujeres fáciles aquella noche, porque se ponen a llorar en cuanto dan las doce (...). "La mujer que pase esta noche sola me admitirá si yo llamo a su puerta." ¿Pero qué mujer pasaba aquella noche sola? (...) Dorotea Caser, la esposa del marino.
Buscó él en sus labios el sabor a estuche que tenían sus besos, pues sus besos estaban guardados en el estuche morado de las joyas que esperaban la fiesta de la vuelta del esposo (...) De pronto se comenzó a correr la cortinilla de azogue de un espejo y se vio un naufragio...
-Vete, acaba de irte... Si no no habrá salvación -volvió a gritar ella, salvando el barco como si fuese su patrona.
Cuando Gustavo salía ya por la puerta, vio que el barco por fin se atravesaba bien en las aguas (...) Impresionado por aquel suceso inesperado, se dirigió a las tabernas de la noche y acabó siendo él el marino borracho de la Nochebuena.


Ramón Gómez de la Serna, El incongruente

viernes, 19 de diciembre de 2008

ni una palabra de más

Tengo la sensación de que pocas veces se ha alcanzado tal identidad entre una región y un libro como en "Viaje a la Alcarria". "La confusa andadura de un libro sencillísimo", comienza el autor. Es la andadura del libro de viajes, entre la novela y la geografía, y la sencillez como virtud del artista.
"En la novela vale todo, con tal de que vaya contado con sentido común; pero en la geografía, como es natural, ya no vale todo, y hay que decir siempre la verdad, porque es como una ciencia", explica Cela poco más adelante. Por si quedan dudas.




"La Alcarria es un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir. Yo anduve por él unos días y me gustó... La gente me pareció buena; hablan un castellano magnífico y con buen acento y, aunque no sabían mucho a lo que iba, me trataron bien y me dieron de comer, a veces con escasez, pero siempre con cariño". (...)

Camilo José Cela, Viaje a la Alcarria

domingo, 14 de diciembre de 2008

la declaración

Las mismas sensaciones desde el recuerdo, tal vez porque ellos llegaron a Helsinki como Ganivet, con el mes de diciembre agazapado en la aduana. Nunca quisieron imitarle en su misión de cónsul, aunque en la carpeta llevaban un mandado de tintes diplomáticos. Aquello sonaba a matrimonio de estado: todo se reducía a arrancar un sí. Oir la sílaba ansiada, recoger credenciales y poner rumbo al Sur fue todo uno: Aranjuez les esperaba con impaciencia de novia.



"El frío. Voy a sorprender a mis lectores diciéndoles que aquí no hace frío. Dentro de las casas se vive en perpetua primavera, y en la calle, envuelto en pieles, suda uno más que en verano. Sólo la cara, que tiene que ir al descubierto, se resiente de las caricias un tanto brutales de la nieve y el viento. ... Aún no he visto tiritar a nadie...



Lo que angustia más no es el frío; es la falta de sol: más luz da el suelo nevado que el cielo gris, triste como el rostro de un mudo; a veces una mancha rojiza marca el sitio por donde el sol quiere asomarse; algún día el sol luce al fin; pero sus rayos no calientan ni dan vida al paisaje, siempre silencioso, solemne. La primera impresión que me produjo este país fue de tristeza. Llegué en invierno, y los campos, como los lagos, como el mar, estaban sepultados bajo la nieve... El hombre pasa sin dejar apenas rastro...



Cuando empieza a caer la nieve, la atropellada vida estival, disparada como castillo de fuegos artificiales, se desvanece, dejando tras de sí, por testigos, los árboles convertidos en esqueletos. Finlandia es triste; pero su tristeza engaña al hombre y le hace creer que vive contento. El período de las nieves es propicio para soñar aletargado, como reptil que hace su laboriosa digestión, y al salir del letargo se cae en la embriaguez de los días interminables. La gente del país tiene acaso el presentimiento de esta vida; pero el meridional tiene fijo el recuerdo, que a veces asalta violentísimo, y produce la incurable nostalgia".

Ángel Ganivet, Cartas finlandesas

lunes, 8 de diciembre de 2008

fuera de mapa (VI) Malcolm Lowry

La naturaleza persigue las vidas de Huge, Ivonne y Geoffrey (el cónsul), se filtra en sus pensamientos, trenza sus conductas. Así son las nubes, la rama, la sombra. Ya se anuncia en el título de la novela que acompañó a Lowry durante su existencia. Lowry y su novela, ambos escritos, perdidos, reescritos, dispersos. Tozudo esfuerzo.



"Contempló las nubes: oscuros caballos veloces se movían en el cielo. ¡Sombría tempestad que se desataba a destiempo! Así ocurría con el amor, pensó; el amor que llega demasiado tarde. ¡Sólo que a éste no seguía la calma, como cuando la fragancia vespertina o el rayo de sol, lento y cálido, vuelven a la tierra sorprendida! Y si tal amor de pronto nos enmudece, nos ciega, nos enloquece o nos mata: con encontrarle un símil no vamos a cambiar nuestro destino. Describir el amor tardío no apaciguaba sed alguna".

"(Algunos mezcales más tarde). Desde diciembre de 1937 cuando te fuiste… me he propuesto combatir el amor que siento por ti. No me atreví a someterme a él. Me he asido a cada raíz y rama que me permiten cruzar solo este abismo de mi vida, pero no puedo engañarme más".



"No tengo casa, nomás una sombra. Pero cuando necesites una sombra, mi sombra es tuya".

Malcolm Lowry, Bajo el volcán

martes, 2 de diciembre de 2008

el destierro

De aquella llegada del Cid a Cardeña perdura poco más que el paisaje. El vínculo entre la figura y el monasterio fue tan intenso que el crecimiento de la obra se convirtió en un perpetuo homenaje al héroe medieval. Se ha sugerido incluso que el poema a su memoria se escribió entre estos sillares.
Los cambios en San Pedro de Cardeña son tales que no permanece ni la orden monacal de aquellos tiempos. Cuando el Campeador campea por estos campos, camino del destierro, a San Bernardo de Claraval (fundador de la orden cistericiense que actualmente rige el monasterio) aún le quedan unos años para venir al mundo.
Pero como decía, el paisaje en su rigor y mesura y a su modo pervive. Es el dueño de las historias convertidas en leyenda y el guardián de la condición castellana, y eso que le han cambiado el ritmo, pues nada queda del galope del Cid y los suyos en esta invitación al paseo.

"En San Pedro de Cardeña, allí nos cante el gallo;
Veremos a nuestra mujer honrada hijadalgo.
Abreviaremos la estancia y dejaremos el reinado.
Mucho es menester, que cerca viene el plazo.
…
Gran yantar le hacen al buen Campeador.
Tañen las campanas en San Pedro a clamor.
Por Castilla, oyendo van los pregones;
Cómo se va de tierra mío Cid el Campeador;
Unos dejan casas y otros honores.
En ese día, en el puente del Arlanzón,
Ciento quince caballeros todos juntados son;
Todos demandan por mío Cid el Campeador.
Martín Antolínez con ellos se unió.
Vanse para San Pedro do está el que en buen punto nació"

Poema de Mío Cid

jueves, 27 de noviembre de 2008

mitología manchega

Fueron entonces los días en que llegó a este rincón, desde la florentina Piazza della Signoria, un rapto de sabina por abrazo de varón. Hoy aquel abrazo es rapto en plaza española, en casino de horas presurosas, entre reojos al reloj, relevo de vasos y conversaciones que siempre son promesa.
Y dicen que por menos de lo que entonces contó -y cómo- García Pavón, fue prohibido Henry Miller en los tiempos de la censura.

"Manuel González, alias Plinio, jefe de la GMT, y su amigo y cooperito Don Lotario, el que las bestias curaba (y lo digo en pretérito, porque desde la rebelión de los tractores su profesión de veterinario quedó hueca), luego de haber tomado café, copa, faria y consumido todos los turnos imaginables de conversación con amigos y allegados, salieron del Casino de San Fernando para estirar un poco las piernas (...).

Sabido es que en los pueblos, e incluso en las capitales importantes, si no hay faena, los pantalones se arrugan que es un dolor. Cuando en los casinos se está mucho tiempo, todas las energías del cuerpo se van en bostezar, hacer aguas, echar pitos y castigar las entrepiernas de los zaragüelles. En los casinos de los pueblos se ven muchos bordes de braguetas amarillentos por el pis, otras tantas bocas abiertas expeliendo esos suspiros de goma con olor a especias que son los bostezos. Hay bostezantes muy machos que se quedan con la boca abierta mucho rato y la lengua abatida entre las ringlas de muelas pajizas, como si quisieran tragarse la tarde de una puñetera vez".
Francisco García Pavón, El rapto de las sabinas

sábado, 22 de noviembre de 2008

peregrinos



No es frecuente que un escritor justifique su inspiración y trufe su poesía con una exposición de motivos. Más aún si este escritor es del siglo XIII.
¿Cómo serían las metas del peregrino por entonces? Sin Obradoiro barroco. Sin Vaticano miguelangelesco ni berniniano. Tornadizo aspecto de las ciudades sobre el que prevalece el sentimiento.



“Y escribí el soneto que comienza Peregrinos que pensando vais. Y dije “peregrinos” según el sentido estricto: en sentido amplio peregrino es todo aquel que está fuera de su patria; en sentido estricto, sólo es peregrino quien va hacia la casa de Santiago o vuelve de ella. Conviene saber que las gentes que caminan para servir al Altísimo reciben propiamente tres nombres: se les llama palmeros si van a ultramar, de donde muchas veces traen la palma; peregrinos, si van a Galicia, ya que Santiago fue sepultado más lejos de su patria que ningún otro apóstol; romeros, si van a Roma, que es adonde iban estos que llamo peregrinos.
No divido este soneto, pues lo explica suficientemente su razón.

Peregrinos que pensando vais en algo que quizá no está presente,
¿venís de tan lejana tierra, como vuestro aspecto muestra,
que no lloráis al cruzar la ciudad doliente por su centro,
como personas que nada parecen comprender de su tristeza?
Si os quedáis a oírlo, el corazón entre suspiros me dice que luego marcharéis llorando.
La ciudad ha perdido a su Beatriz;
y las palabras que pueden decirse de ella tienen el poder de hacer llorar a los demás”.

Dante, La vida nueva

martes, 18 de noviembre de 2008

y vivir sin verlo

"Estar satisfecho de todo no posee el encanto que supone mantener una lucha justa contra la infelicidad, ni el pintoresquismo del combate contra la tentación o contra la pasión fatal o una duda. La felicidad nunca tiene grandeza (...)"
"La máquina gira, gira, y debe seguir girando siempre... las ruedas deben girar continuamente pero no al azar".

Ya se sabe, ojos que no ven... Pero pasado el tiempo se ha comprobado que el soma no es cien por cien efectivo. Por ejemplo, hay propuestas para cobrar entrada a la puerta de los campos de etiqueta (llámense parques naturales o reservas de la biosfera).
Huxley ahí no estuvo ágil: lo del desarrollo sostenible se le escapó.

"Londres se empequeñecía a sus pies. En pocos segundos, los enormes edificios de tejados planos se convirtieron en un plantío de hongos geométricos entre el verdor de parques y jardines (...)

Las prímulas y los paisajes, explicó, tienen un grave defecto: son gratuitos. El amor a la naturaleza no da trabajo a las fábricas. Se decidió abolir el amor a la naturaleza ... pero no la tendencia a consumir transporte. Porque era esencial que siguieran deseando ir al campo aunque lo odiaran".
Aldoux Huxley, Un mundo feliz


miércoles, 12 de noviembre de 2008

ver sin vivir



"No tuve más remedio que apencar con Viella, capital del valle de Arán, que como paisaje de valle, dudo mucho que haya nada semejante en el mundo, pero que como secretaría judicial… En los tiempos (1927) en los que fui a tomar posesión de mi destino, por el mes de noviembre, para llegar a Viella había que pasar por Francia, porque el valle de Arán quedaba incomunicado por las nieves con España...
Llegamos a Viella una tarde a las cuatro.
-Vamos a la fonda –insinuó el juez-; vendrán ustedes cansados. Nos sentaremos a la lumbre, que ya va haciendo fresco.
Lo que hacía era un frío endemoniado. (…)
-¿Cenarán ya? – pregunto.
-¿Ya?
Miré el reloj. Las cinco menos cuarto. El juez sonrió.
-Aquí la costumbre es cenar a estas horas, porque en cuanto es de noche el frío impele a uno a la cama.
-Pero ¿a que hora impele?- me atreví a demandar.
-Pues sobre las ocho. Antes solemos jugar una partida de tute. (…)
-Dígame, señor juez ¿y mañana a qué hora sale el autobús para Foix? …
-¿El autobús? ¿Mañana? … ¿Por qué lo pregunta usted?
-Por nada, porque yo, con el permiso de usted, pues mañana, a la hora que salga el autobús…, a lo mejor… pues nos vamos de aquí mi mujer y yo.
-Pero ¿adónde?
-¿Cómo que adónde? Adonde sea, a Francia, a España, a París, a Madrid...; pero acostarme a las ocho de la noche, de ninguna manera.
… Y nos fuimos al día siguiente a las siete en punto de la mañana”.

Antonio Díaz-Cañabate, Historia de una taberna






Lugares que vemos y no vivimos. Es divertido y aventurero y culto cambiar de aires unos días, observar con altivez de entendido las costumbres del paisanaje, preguntar por sus sencillas condiciones de vida, pasear entre la rusticidad de sus viviendas. Todo en las antípodas de las comodidades de ciudad, para convertirse en tema de conversación de trotamundos ocasional ya ansioso de regreso. Son rincones perdidos que nos venden bajo el lema "con encanto", falsos descubrimientos que compramos para alimentar nuestra frivolidad.

viernes, 7 de noviembre de 2008

la maja desnuda

Quitarse la ropa y quedar despojada de su rango de catedral fue todo uno. La Seu Vella, desdeñosa de retablos y altares, relicarios y baldaquinos, muestra sus líneas en la cima de Lérida, templada en su sangre, su nervio y su hueso ...


Y así ha cautivado el ojo del gentil, ese que no se encandila con la que se asienta en los bajos de la ciudad, la oficial, catedral antes monalisa que maja vestida, la de túnica talar de seda, gélida, neoclásica, la que no se asoma por estas páginas.


"La catedral es un cascarón vacío (...) Pero la desnudez realza su arquitectura. Al ser ésta lo único a la vista, su estilo es más evidente y sus detalles se pueden apreciar mejor; desde las bóvedas a las columnas, desde los nervios de aquellas al espectacular cimborrio que da luz a todo el templo y el altar.

El claustro se abre a los pies del templo... El viajero está tan impresionado que sólo tiene ojos para los afiligranados arcos, altos como si fueran de triunfo y anchos como miradores, y para la vegetación que se atisba a través de ellos... "

Julio Llamazares, Las rosas de piedra

lunes, 3 de noviembre de 2008

la línea roja

Y me dirás que no valen metáforas ni símbolos.

Pues aunque fuera un cadáver desnudo
por la presión del deseo estoy mudo
esta es la ley del embudo
sí señor.
Y con los brazos en cruz
te me haces transparente
y eres como una balanza
con las pesas
colgando por dentro.
Y siento agujas de hielo
en tu aliento
y sé que hay gente
esperando en la calle
eres un valle salado
yo soy noctámbulo viento.
Dices que soy un vulgar caradura
pero tú te aprovechas de la luz al bailar
y se te ve la costura
de hilo rojo infinito.
Radio Futura, 37 grados