¡Si gusta o no la Navidad! La opinión está tan dividida que resulta igual de tópico lo uno y lo otro. Incluso preguntarlo. Es indiscutible la veracidad de la nochevieja, pero lo de la nochebuena, mucho suponer ¿no?
Pues ahí estaremos, que siempre se puede pasar el trago con un poco de imaginación, aunque sea sobrevenida o tomada de prestado. Y además, el trago puede acabar siendo más que bueno, lo mejor.
Buscó él en sus labios el sabor a estuche que tenían sus besos, pues sus besos estaban guardados en el estuche morado de las joyas que esperaban la fiesta de la vuelta del esposo (...) De pronto se comenzó a correr la cortinilla de azogue de un espejo y se vio un naufragio...
-Vete, acaba de irte... Si no no habrá salvación -volvió a gritar ella, salvando el barco como si fuese su patrona.
Cuando Gustavo salía ya por la puerta, vio que el barco por fin se atravesaba bien en las aguas (...) Impresionado por aquel suceso inesperado, se dirigió a las tabernas de la noche y acabó siendo él el marino borracho de la Nochebuena.
Ramón Gómez de la Serna, El incongruente

