vividos, viajados o sencillamente imaginados






domingo, 11 de enero de 2009

lo que queda del día (ese día)






La nieve en Aranjuez es lo excepcional, algo así como la lluvia de Sevilla. Y, como tanto por aquí, arte (ahora pienso en Compostela). Se bebe la rutina de las conversaciones. Refresca la memoria en un calendario exacto que todos marcan con tres fechas, contadas. La fotografía -tan digital y democrática ella- dispara más flashes que bolas de nieve. Risas de gargantas hechas y derechas, infantiles a nuestros oídos, rompen el silencio en las calles.
No terminas de creer desde que te has asomado a la ventana ese viernes de nieve que es un viernes de sorpresa: teléfonos alborotados en su dulce locura, corazones en deshielo que retan a tanto frío sobrevenido, abrazos que comparten chispas de calor acumulado, dedos que acarician con tacto sediento. Regalos de magos rezagados.
La silueta de la ciudad se ha recreado en el color del optimismo, o de la bondad, o de la franqueza. Imagen fugaz. Nada quedará de la nieve a simple vista. Por debajo, más abajo, lo que perdura, bienes que la nieve ha traído pillándonos con la puerta del almario abierta, lo guardamos en la despensa de los sentimientos. Es la reserva. Falta nos hace.

2 comentarios:

delarica@unav.es dijo...

¿has hecho otras fotos de ese día? me gustaría verlas

paisajescritos dijo...

Te mandaré alguna por email, pero el mismo día hice poco. Salí de casa sin la cámara grande y sin el calzado adecuado. Cosas que pasan. La imagen que ves es del día siguiente.