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domingo, 5 de junio de 2011

príncipe



Fue en septiembre de 2009. Aquí lo conté. Conté parte de aquellas impresiones. Otra, que ahora recuerdo bajo el supuesto título de "teloneros" quedó entre mis notas.



Aquel día no hubo teloneros propiamente dichos, pero el público contribuyó a llenar el rato que quedaba para el inicio del concierto desde el momento en que nos pusimos a la cola. Allí, como en una Annie Hall de los madriles, un trío de jóvenes se explayaba sobre el arte. La estudiante de bellas artes, la de arquitectura y el músico. Mostraban al mundo voz en cuello lo bien que habían elegido sus carreras y encauzado su vida:


-Pues nada, no sabes cómo me va a venir para el concierto el inglés de la Erasmus. No sólo aprendí a dibujar.

-Dibujar, eso sí que mola. Si yo supiese dibujar. Pero es que hay que pasar muchas horas haciendo rayas con un palo en la tierra-. Soltado con mucha seriedad y admiración por el chico (vamos, como lo de Karate Kid, me dije).

- Más difícil tú, que eres músico., Si yo supiese tocar, eso... eso...

- Bueno, no es difícil, yo no toco, sólo dejo que la música fluya.

- ¿Y que sientes cuando tocas la batería?... ( intervino la tercera).




Avanzó la fila. Ellos, tan curtidos en viajes, y estudios, y... llegamos al control.



-Señorita: me puede enseñar el bolso.

- Ah, ¿y eso? ... si ésto es un concierto (por eso mismo: ¿o es que sólo has ido a verbenas y fiestas al aire libre?).





Entramos. Y continuó el espectáculo en el nuevo vecindario, ya sentados. Mujer de unos cuarenta y...





-Tiene su gracia que hace veinticinco años estuviese viendo a Leonard Cohen. Quién me iba a decir que volvería a verlo 25 años después (hasta aquí sin problemas, un comentario de lo más lógico y envidiable). Tú entonces no habías nacido.


Su amigo joven (yo creía que era su hijo, pero no, los tenía al lado y no):

-Jo, qué pasada, ¿no? Es como si yo viese a "los Siniestro" dentro de un montón de años.











Lo dicho, como sacados de una peli de Woody Allen. Sólo un minuto después empezó el concierto. Creo que me estoy haciendo mayor. Sinceramente, rogé para mis adentros que Leonard Cohen comenzase diciendo aquello tan vigente y tan bien expresado por el amigo Fernando "Pero qué público más tonto tengo". Aunque bien pensado, la mayoría del público no se lo merecía.
















Sirva este preámbulo para expresar mi alegría por el último flamante Príncipe de Asturias de las Letras. Algún día los Siniestro... aunque dice el tópico que gallegos y asturianos... Será por ésto.









Recordad que aún Dylan espera el Nobel de Literatura. Si me preguntan y sin que me pregunten: no tengo duda, no hay color. Leonard Cohen además de poeta, artista y artesano es también discreción y coherencia: no parece que el oportunismo sea su fuerte. ¿Quién le propuso para el Premio?

lunes, 14 de septiembre de 2009

tres horas



Tres horas estuvo Leonard Cohen con nosotros (menos tiempo pasó con la Japlin y le dedicó una canción). La satisfacción le rezumaba por entre sus ángulos y arrugas. Todo un pincelito, saltarín como juglar juguetón, no transmitía la tristeza del tópico. A sus casi setenta y cinco años, aún pícaro y contento en el recuerdo grave de las mujeres de su vida, agradecido al público hasta la bendición. Sólo nos escatimó su mundo secreto, la procesión que lleva por dentro este cantor del alma que me pareció más caballero que monje, exacto hasta para quitarse el sombrero y arrodillarse rendido al amor y a la música.







I saw you this morning.
You were moving so fast.
Can’t seem to loosen my grip
On the past.
And I miss you so much.
There’s no one in sight.
And we’re still making love
In My Secret Life.
I smile when I’m angry.
I cheat and I lie.
I do what I have to do
To get by.
But I know what is wrong.
And I know what is right.
And I’d die for the truth
In My Secret Life.
Hold on, hold on, my brother.
My sister, hold on tight.
I finally got my orders.
I’ll be marching through the morning,
Marching through the night,
Moving cross the borders
Of My Secret Life.
Looked through the paper.
Makes you want to cry.
Nobody cares if the people Live or die.
And the dealer wants you thinking
That it’s either black or white.
Thank God it’s not that simple
In My Secret Life.
I bite my lip.
I buy what I’m told:
From the latest hit,
To the wisdom of old.
But I’m always alone.
And my heart is like ice.
And it’s crowded and cold
In My Secret Life.
Leonard Cohen, In my secret life.