vividos, viajados o sencillamente imaginados






jueves, 24 de diciembre de 2009

dándole al pico

En esta “tertulia de aves para asar”, que dice Álvaro Cunquiero. Leyendo al ilustre de Mondoñedo, tal vez las ganas sean más de soñar que de comer.






“Estamos desplumando las aves que han de ser asadas para la fiesta navideña. Pintada, oca, pavo, pollo… O adobando el capón, maricuela afónica de las capoeiras de la Terrachá de Lugo.
(…)
Estas son las aves para asar en Navidad… No sé quién aseguró que los vikingos habían descubierto que los mejores asados se hacían a fuego de libros… Modernamente no se han ensayado esos fuegos, seducidas las gentes por las últimas novedades en electrodomésticos o en las cocinas de gas butano. Yo creo, de ser cierto lo del fuego de libros, que aparte lo que diese de sí la brasa del pergamino, añadiría algo al asado el latín litúrgico. La cocina es el máximo esfuerzo de la imaginación humana. Nadie lo dude.
(…)
Aunque Navidad sea día festero, de alegría sin sombras, y el alma inclinada a perdones y demandando caricias, la hora de la mesa hay que tomarla muy en serio. Conviene llegar al asado con apetito, consciente de que se está celebrando un rito. Castelo-Branco recomendaba ante el gran capón de Traz-os-Montes, plantado en el centro de su mesa miñota… se hiciese mentalmente la biografía del ave… Y más urgente será ahora la rememoración ésta, que ya hay mucha trampa en la cocina, las aves reciben alimentos de cosmonauta y nadie sabe lo que va a ser de estos casi sacros condumios navideños en el ya muy próximo año 2000…







Coman con pausa, remojen de cuando en cuando (…). Todo esto autoriza a un poco más de vino. (…) Y que toda la familia se siente a la mesa, tan irreprochablemente como en los tiempos antiguos, cuando eso que se llama la familia existía. Ambas cosas, asado y familia, forman parte de un orden, que yo me atrevería a llamar celestial”.

Álvaro Cunqueiro, La cocina cristiana de Occidente

3 comentarios:

el zurdo dijo...

Me he levantado a la 1 menos diez. Ahora, la 1 y media, empiezo a navegar y me topo con esto. Qué hambre: me voy a hacer la hamburguesa al vermut...

Bel M. dijo...

Gracias una vez más por todas estas maravillosas entradas y por esta magia. Sabes hacerla, créeme.
Además de desearte lo mejor para estos días y, sobre todo, los que vendrán, venía a decirte que me he tomado la libertad de poner una de tus fotos en las Amapolas. Gracias también por ello. Espero que no te desagrade.
Un abrazo.

paisajescritos dijo...

Bel, no me desagrada, me encanta cómo has traído el tema. Confío en que no haya que esperar a octubre para ver nuevas amapolas.

Fernando, ya sólo queda hueco para el Roscón. Prueba a leer de nuevo el texto, ahora. Sabía que te llamaría la atención la entrada. Sabes que algunos de mis paisajes son gastronómicos, "osease", líquidos y sólidos. Con la inspiración gaudiniana de la cocina gaseosa aún no hay intención.