vividos, viajados o sencillamente imaginados






domingo, 6 de abril de 2008

la maleta

Sé que no he llegado tarde a Praga, aunque hace tiempo que inicié este viaje. Hoy alcanzo destino, traigo más cariño que equipaje. Merece la pena: Praga tiene una piel delicada y perceptiva. Sensible al tacto del hombre. Como un taxi, casi sin dar la dirección, sabe a dónde dirigir nuestros sentidos.



“Ayer mismo había tenido miedo de que, si la invitaba a visitarle en Praga, viniera a ofrecerle toda su vida. Cuando ahora le dijo que tenía la maleta en la consigna, se dio cuenta de inmediato de que en esa maleta estaba toda la vida de ella y de que la había dejado momentáneamente en la estación antes de ofrecérsela.
Cogió el coche que estaba aparcado delante del edificio, recogió la maleta (era grande y enormemente pesada) y regresó a casa, con la maleta y con ella”.

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser

jueves, 3 de abril de 2008

Fuera de mapa (II) Thomas Mann

El color se diluye en el blanco y el negro. Como el color, la noción del tiempo también se evapora. Minutos y horas se demoran entre bostezos. Las semanas, los meses marcan rápido el paso. La danza de los días sólo se percibe en el negro rotundo de la noche.


“Sin embargo, aquellas sensaciones tan desagradables eran compensadas por lo cómodo que se sentía, por las cualidades difíciles de analizar y casi mágicas de la tumbona, que Hans Castorp de nuevo constataba con sumo placer…En cualquier caso, nada podía garantizar el feliz reposo del cuerpo mejor que aquella excelente tumbona. Así pues, la satisfacción reinaba en el corazón de Hans Castorp al pensar que disponía de dos horas para estar tranquilo sin hacer nada, las dos horas sagradas de la cura principal…”

“El tiempo pasaba despacísimo, el plazo parecía infinito… Hacía mil cosas, cogía objetos y los volvía a dejar, salía a la terraza, contemplaba el paisaje, el alto valle, ya enteramente familiar para él en todas sus formas: sus picos, las siluetas de sus crestas y sus paredes rocosas…”

Thomas Mann, La montaña mágica

lunes, 31 de marzo de 2008

palmeras

Para Rosa, mejor que flores. Son las palmeras de tu tierra que hoy se han quedado sin letra.

martes, 25 de marzo de 2008

área de servicio

Amsterdam, dirección Praga


“De un lado están las casas y en las grandes ventanas de los pisos bajos, que parecen escaparates de comercios, están las pequeñas habitaciones de las putas, quienes, en ropa interior, están sentadas justo al lado de los cristales, en sillones con almohadones. Parecen grandes gatas aburridas.

La parte de enfrente de la calle está formada por una enorme iglesia gótica del siglo catorce. Entre el mundo de las putas y el mundo de Dios, como un río entre dos reinos, se extiende un intenso olor a orina.

Lo único que ha quedado del antiguo estilo gótico dentro de la catedral son las altas paredes desnudas, las columnas, la bóveda y las ventanas”.

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser

lunes, 17 de marzo de 2008

buena memoria

Vaya marzo el de 1808. Godoy, injustamente tratado: obstáculo para las pretensiones de un aspirante a rey que saldrá rana. Godoy, acorralado en su casa de Aranjuez. Motín reaccionario, organizado, que nos lo han contado espontáneo y popular.
Y han pasado doscientos años, un día como hoy. Esta noche. El paisaje quedo de Aranjuez pillado por sorpresa. Yo, que creo que Godoy se merece una buena memoria, tomo un interrogante de la obra de Galdós (sin ironía, por si alguien lo interpreta así) para dedicárselo.

“¿Qué estás diciendo, tontuelo? ¿Cómo tratas con tan poco respeto a ese espejo de los diplomáticos, a esa natilla de los ministros?”

"Durante un rato bastante largo no se oyó más que el sordo murmullo de diálogos sostenidos en voz baja, algunos sordos ronquidos, socadas toses, y a lo lejos el canto de las discutidoras ranas y el rumor de leves movimientos del aire, sacudiendo las ramas de los olmos, que empezaban a reverdecer. La noche era tranquila, triste, impregnada de ese perfume extraño que emiten las primeras germinaciones de la primavera. El cielo estaba tachonado de estrellas, a cuya pálida claridad se dibujaban las espesas y negras arboledas, la silueta cortada del Real Palacio, y más allá la figura del Anteo de mármol. Levantado del suelo por Hércules, en el grupo de la fuente monumental que limita el llamado Parterre. El sitio y la hora eran más propios para la meditación que para la asonada.

De improviso aquel silencio profundo y aquella oscuridad intensa se interrumpieron por el relámpago de un fogonazo y el estrépito de un tiro que no se sabe de dónde partió."

Benito Pérez Galdós. El 19 de marzo y el 2 de mayo

miércoles, 12 de marzo de 2008

nieve, niebla

Moncayo.
Visto desde Ágreda es siempre telón de fondo. Aislado, rotundo.
Visto desde la evocación, más aún que leyenda adolescente, es geografía de colegio.
Visto desde la celda del Bécquer periodista es…

"-¿Siente usted este profundo silencio que reina en todo el monte, que no suena un guijarro, que no se mueve una hoja, que el aire está inmóvil, y pesa sobre los hombros y parece que aplasta? ¿Ve usted esos jirones de niebla oscura que se deslizan poco a poco a lo largo de la inmensa pendiente del Moncayo, como si sus cavidades no bastaran a contenerlos? ¿Los ve usted cómo se adelantan, mudos y con lentitud, como una legión aérea que se mueve por un impulso invisible? El mismo silencio de muerte había entonces, el mismo aspecto extraño y temeroso ofrecía la niebla de la tarde, arremolinada en las lejanas cumbres, todo el tiempo que duró aquella suspensión angustiosa. Yo, lo confieso con toda franqueza: llegué a tener miedo. (...)
Cualquiera otro hombre, impresionado por la soledad del sitio, el profundo silencio de la Naturaleza y el fantástico panorama de las sinuosidades del Moncayo, cuyas puntas coronadas de nieve parecían las olas de un mar inmóvil y gigantesco, hubiera temido aventurarse por entre aquellos matorrales, adonde en mitad del día apenas osaban llegar los pastores..."

Gustavo Adolfo Bécquer, Cartas desde mi celda

viernes, 7 de marzo de 2008

un bosque


Es un bosque muy concreto. Un paisaje que no existe más que en mi cabeza. Que sólo existe como yo lo imagino. Lo que yo imagino que es un bosque al oír A forest. Me resulta inevitable ver un bosque, incluso un pequeño grupo de árboles, sin que la canción de The Cure empiece a colárseme. Y eso desde que descubrí la canción (ya ha pasado tiempo, ¿1981?).

En realidad la letra es casi tópica: arriesgarte a avanzar a ciegas hacia un encuentro. Pertenece a la percepción romántica del paisaje: un bosque símbolo de confusión, un bosque de evidencias, en el que adentrarse es admitir el no retorno, aun a sabiendas de que no está allí el objeto deseado. No sé si Robert Smith conoce el Rayo de Luna de Bécquer. Pero A forest es una historia gótica musicada, una muestra muy anterior, con la fuerza de lo primitivo, a lo que ahora se entiende bajo ese término en el mundo del rock. Tiene el valor de lo originario, algo así como la novela histórica del XIX, cuya esencia, magia y autenticidad rara vez la encontramos en el aluvión narrativo de moda en nuestros días.

El sonido es guante de la letra: un sonido que siempre he visualizado como el hipnótico baile de un remolino. Afortunadamente, en Aranjuez el efecto se neutraliza: casi todos los árboles los tenemos formados en filas de a dos. Aunque todavía hay un par de rincones en los que a veces me dejo llevar.



¿Y ésto a cuento de qué? Pues a cuento de que ayer-hoy pasé tres horas (conciertos como éstos rara vez se dan) con la mirada y el oído puesto en The Cure. Y a cuento de que en el paso de la media noche, A forest se extendía, como siempre, en toda su intensidad. Capricho, lujo y sobre todo placer. Como viene a decir Smith, en Lovesong, más o menos "cada que vez que estoy a solas contigo me haces sentir como si fuese joven de nuevo". Pues eso...y conciencia, también como siempre, de que no es eterna esta agradable resaca del día siguiente.
I hear her voice
calling my name
the sound is deep
in the dark
I hear her voice
and start to run
into the trees
into the trees
The Cure, A forest

sábado, 1 de marzo de 2008

de bar en bar

Barcelona. Marsé escribe Barcelona con b de bisturí. Rasga la armonía de la panorámica de la ciudad. Disecciona los paisajes interiores y coloca ante nuestros ojos los escenarios donde se cuece el día a día, los recovecos humanos de la ciudad.



“Luego navegaron un poco a la deriva por las Ramblas y el barrio chino, la universitaria escoraba por el lado izquierdo, tendía naturalmente hacia la calle Escudillers y ciertos fondos populosos y hetereogéneos. La aventura no tenía aún lugar, pero se podían ya enumerar toda una serie de lances amorosos de la sangre, pequeñas emociones unilaterales que oscilaban de un cuerpo a otro determinadas por el azar: a veces, de pie ante el concurrido mostrador de una taberna –resultó que la estudiante conocía no pocas tascas y le encantaba recorrerlas rápidamente, como si sólo deseara comprobar que seguían allí, todavía con recuerdos de su paso en compañía con amigos de la facultad y con su misma deprimente fauna flamenca, su mismo buen vino (infecto, según pensaba Manolo, aunque no decía nada) y sus mismas prostitutas y vendedoras de lotería- muy juntos, arropados en esa impunidad ficticia de la algazara popular, sus caderas se rozaban involuntariamente…“
Juan Marsé, Últimas tardes con Teresa

martes, 26 de febrero de 2008

fuera de mapa (I) Marcel Proust

Bien puede pertenecer a este hilo la carta de Henry Miller que tomé como presentación. Son textos que van más allá de la experiencia de un paisaje concreto. Reflexiones que reafirman el propio concepto de paisaje: la percepción que tenemos del territorio. Concepto que se matiza, que se amplía, que se hace universal y abstracto. Luego, el hombre, en sus espacios elegidos, al volcarlo, lo hace realidad.

Dicho ésto, me lanzo con Proust.

“porque se me figuraba que no la poseería realmente sino después de haber atravesado aquellos lugares que la rodeaban de recuerdos, velo que mi deseo ansiaba arrancar, velos de esos que la Naturaleza interpone entre la mujer y algunos seres, con objeto de que, engañados por la ilusión de poseerla así de modo más completo, tengan necesidad de apoderarse primero de los paisajes que rodean a la mujer, paisajes que serán más útiles a su imaginación que el placer sensual, pero que sin él no habrían tenido fuerza bastante para atraer al hombre”
Marcel Proust, En busca del tiempo perdido

jueves, 21 de febrero de 2008

un programa y una conversación

me han llevado a encontrar letra escrita para aquel viaje, casi seis años después.
Me cantan aquello de Arremójate la tripa que ya viene la calor. Y por ese camino llego a este poema:

Silenciosa la anciana reza
en tu cementerio . Corre la niña.
El cielo está pendiente de la roca.
Aire sobre la muralla,
detenido,
como un lamento,
como una larga frase derrumbada.
Guadalaviar torcido, ausente,
lames, ceremonioso, la roca
que desciende.
Albarracín,quilla de piedra,
rojo penacho de cuestas y de arcadas,
sobre ti duerme el tiempo,
sólo pervive el agua.
José Antonio Labordeta, Todos los Santos en Albarracín

jueves, 14 de febrero de 2008

...y un halago más

Humo en el agua.

Antonio, gracias

We all came out to Montreux
On the lake Geneva shoreline
To make records with a mobile
We didn´t have much time
Frank Zappa and the Mothers
Were at the best place around
But some stupid with a flare gun
Burned the place to the ground
Smoke on the water, fire in the sky
They burned down the gambling house
It died with an awful sound
Funky claude was running in and out
Pulling kids out the ground
When it all was over
We had to find another place
But swiss time was running out
It seemed that we would lose the race
Smoke on the water, fire in the sky
We ended up at the grand hotel
It was empty cold and bare
But with the rolling truck stones thing just outside
Making our music there
With a few red lights and a few old beds
We make a place to sweat
No matter what we get out of this
I know well never forget
Deep Purple, Smoke in the water

halagos

al lago fronterizo
Leman o Ginebra, según quien te hable. Despertar de Frankenstein. Vino de Lavaux. Jazz en la orilla. Aparente sosiego para Lord Byron.


"¡Sereno Leman! El contraste entre tu lago apacible y el mundo borrascoso en cuyo ambiente he vivido, me aconseja deje el oleaje de la tierra deslizándome sobre aguas más puras. La vela de la navecilla sobre la que me abandono sobre tu pulida superficie, parece un ala silenciosa que me aleja de la ruidosa vida; en otro tiempo amé los rugidos del Océano furioso, ahora tu dulce murmullo me enternece, como la voz de una hermana que me reprochase haberme entregado excesivamente a sombríos placeres.


Todo proclama en estos parajes su poder. Desde los oscuros pinos, las rocas que le prestan sus umbrías, y la voz que muge en los torrentes que encanta sus fantasías, hasta la vid que adorna con sus pámpanos verdes la suave pendiente que conduce a la orilla".


Lord Byron, Las peregrinaciones de Childe Harold

domingo, 10 de febrero de 2008

boca con boca

El romancero nos lleva por espacios abiertos. El romancero es transparente, directo; real y sin tapujos. Hace cotidianas las pasiones. Ahí están en la Edad Media peninsular hombres y mujeres de aquí para allá, siempre partiendo, como los verdaderos viajeros de Baudelaire.

Apetece perderse por esos campos de Carmona o …por los cerros de Úbeda (bueno, éstos ya tienen sus juglares). El viaje da para mucho. A menudo, a camino entre dos lugares, en tránsito, avanza una historia que permanece velada.

Por los caños de Carmona,
por do va el agua a Sevilla,
por ahí iba Valdovinos
y con él su linda amiga
Los pies lleva por el agua
y la mano en la loriga,
con el temor de los moros
no le tuviesen espía.
Júntanse boca con boca,
nadie no los impedía.
Valdovinos con angustia
un suspiro dado había:
-¿Por qué suspirais, señor,
corazón y vida mía?
O tenéis miedo a los moros
o en Francia tenéis amiga.
-No tengo miedo a los moros
ni en Francia tengo amiga:
mas vos mora, y yo cristiano
hacemos muy mala vida:
comemos la carne en viernes,
lo que mi ley defendía.
Siete años había, siete,
que yo misa no la oía.
Si el emperador lo sabe
la vida me costaría.
-Por tus amores, Valdovinos,
cristiana me tornaría.
-Yo, señora, por los vuestros
moro de la morería."

Romance de Valdovinos

martes, 5 de febrero de 2008

divino control

Hombre y ciudad: menos cielo de Madrid, que de Madrid al cielo no siempre lo es tanto…
Tiempo de silencio -y en concreto cualquiera de sus abundantes descripciones de la ciudad- es inevitable para visualizar Madrid e iniciarse en el paisaje de un laberinto cercano. Lugar habrá para mostrar caras más benévolas.



“De este modo podremos llegar a comprender que un hombre es la imagen de una ciudad y una ciudad las vísceras puestas al revés de un hombre, que un hombre encuentra en su ciudad no sólo su determinación como persona y su razón de ser, sino también los impedimentos múltiples y los obstáculos invencibles que le impiden llegar a ser, que un hombre y una ciudad tienen relaciones que no se explican por las personas a las que el hombre ama, ni por las personas a las que el hombre hace sufrir, ni por las personas a las que el hombre explota ajetreadas a su alrededor (…) Podremos comprender también que la ciudad piensa con su cerebro de mil cabezas, (…) que el hombre nunca está perdido porque para eso está la ciudad…que el hombre puede sufrir o morir pero no perderse en esta ciudad, cada uno de sus rincones es un recogeperdidos perfeccionado, donde el hombre no puede perderse aunque lo quiera porque mil, diez mil, cien mil pares de ojos lo clasifican y disponen, lo reconocen y abrazan, lo identifican y salvan, le permiten encontrarse cuando más perdido se creía en su lugar natural, (…) que el hombre –aquí- ya no es de pueblo, que ya no pareces de pueblo, hombre, que cualquiera diría que eres de pueblo y que más valía que nunca hubieras venido del pueblo porque eres como de pueblo, hombre.



J. L. Martín Santos, Tiempo de silencio

miércoles, 30 de enero de 2008

geografía imaginada

El enunciado es invención de Álvaro Cunqueiro. Un autor que, cuando se define el realismo mágico gallego, o más bien al hablar de grandes escritores españoles del XX, parece ser olvidado. Por motivos que no comprendo pero intuyo semejantes a los que silencian a otro autor, con bastantes puntos en común, como Josep Pla.
Son jugosos los saltos en el espacio y en el tiempo desde su tierra gallega: es hábil al reproducir su mapa con retazos de Italia, Francia o incluso con los paisajes de la invención, como Ávalon. Los lugares y las épocas de sus novelas. Los mismos que evoca en su artículos de viajes.
Espero que Cunqueiro me acompañe en más ocasiones. Hoy, sin ir más lejos, hemos estado en La Coruña, allí donde los Magos de Oriente y Merlín el Encantador pueden encontrarse…

“Además de la luz y el mar y la alta torre, hay la tierra y la ciudad. Hay en La Coruña la tierra romántica y la piedra románica, y a la ciudad vieja se le ve, clara y patente, su antigüedad y su tradición: su raíz gallega y eterna (…) La piedra románica es Santa María del Campo; me gusta repetir que el románico es la más profunda y significativa forma que lo gallego haya alcanzado; nunca, como en el tiempo románico, Galicia estuvo en forma, y la iglesia románica, la canción de amigo y la lengua clara y cabal del foro monástico o la donación, pertenecen por entero y por igual al modo románico en el que la más entrañable Galicia floreció. Cuando a La Coruña voy y a Santa María me acerco, me paro a ver la Epifanía en el tímpano de su puerta mayor y a los señores Magos en su país de castillos…”
Álvaro Cunquerio, La Coruña

domingo, 27 de enero de 2008

diversiones

Ana Ozores se aburre. Y no es para menos, con la que está cayendo en Vetusta. Una burguesía insulsa entre el indiano sin pedigrí y el aristócrata venido a menos. Mediocridad e hipocresía, por usar sólo dos de los rasgos que me vienen a la cabeza. Y no porque me sepa el libro de memoria. Es que hay cosas que no cambian. Y ella, de Don Fermín a Don Álvaro, y ellos, con hambre caprichosa de su alma o de su cuerpo.

No sé si era a ésto a lo que se refería Proust con aquello de los placeres y los días, que siempre me ha sonado como a algo que está muy bien, pero que va muy lento.
Vetusta no da más de sí: ruina y deterioro de una orgullosa y decadente ciudad, que a duras penas oculta su trastienda. Aunque sabemos que Clarín hace trampas: ha prescindido deliberadamente de Santullano, de San Miguel de Lillo, del palacio del Naranco, caminos por los que hoy nos acercamos a la ciudad.

"Cuando llegaba un forastero, se le enseñaba la torre de la Catedral, el Paseo de Verano y, si era posible, la sobrina de los Ozores. Eran las tres maravillas de la población"


"Vetusta era su pasión y su presa (...) La conocía palmo a palmo, por dentro y por fuera, por el alma y por el cuerpo, había escudriñado los rincones de las conciencias y los rincones de las casas. Lo que sentía en presencia de la heroica ciudad era gula"

Leopoldo Alas "Clarín", La Regenta


lunes, 21 de enero de 2008

experiencia compartida

Florencia, como referente de viajeros, es casi contemporánea de Granada, y por tanto uno de los primeros destinos burgueses. Forster dibuja a los “pioneros turistas” Baedeker en mano: casi cien años después de que a Sthendal le diese su famoso jamacuco.
Y lo hace desde un ángulo -el del título- que curiosamente nunca hubiese elegido el otro crítico social que fue Oscar Wilde, para quien una habitación con vistas es “irrelevante, excepto para el propietario que, por supuesto, lo carga a la cuenta. Un caballero nunca mira por la ventana”.

“En la Piazza della Signoria hay demasiada piedra para que resulte brillante. No tiene césped, ni flores, ni frescos, ni resplandecientes muros de mármol o animados pedazos de ladrillo rojo. Por una extraña casualidad (…) las estatuas que dan relieve a su austeridad sugieren, no la inocencia de la infancia, ni la gloriosa excitación de la juventud, sino la consciente perfección de la madurez (…) Han dado o soportado algo y, aunque son inmortales, la inmortalidad les ha llegado a través de la experiencia, no antes. Allí, no sólo en la soledad de la naturaleza, debe un héroe encontrar a una diosa, o una heroína a un dios”.
E. M. Forster, Una habitación con vistas

domingo, 13 de enero de 2008

la tentación de la fruta madura

Granada tendrá más de una entrada aquí. Es una querencia que arranca de la infancia. Por otra parte, nada exclusivo. Han sido y son muchos los autores que han puesto sus ojos en ella. Pero también son muchos los años leyéndola y evocándola, cuando no he podido contemplarla.Chateaubriand escribió El último abencerraje en 1806. Es el punto de partida en la tradición de Granada como referente de viajeros y artistas. La imaginada y romántica Granada fue inaugurada por él.






“Granada está construida al pie de Sierra Nevada, sobre dos enhiestas colinas, separadas por un profundo valle. Las casas, situadas en el declive de las colinas, en el fondo de aquél, dan a la ciudad el aspecto y la forma de una granada entreabierta, circunstancia a que debe su nombre. Dos ríos, Genil y Darro, de los cuales el uno arrastra pajillas de oro y el otro arenas de plata, bañan el pie de las colinas y se reúnen y serpean en una llanura encantadora llamada la Vega. Esta llanura, sobre la cual descuella Granada, está cubierta de viñedos, granados, higueras, moreras y naranjos, y rodeada de montañas de forma y color admirables. Un cielo encantado y un ambiente puro y delicioso abisman el alma en una secreta languidez, de que cuesta trabajo librarse al viajero que no hace sino pasar”.

F. R. de Chateaubriand, El último abencerraje.
8 comentarios (traídos al cuerpo de la entrada que ha sido rehecha por problemas de spam: se mantiene la fecha original)

Anónimo dijo...
Granada, vista con perspectiva, es una mujer con la cabeza de plata.
15 enero, 2008 19:14


el zurdo dijo...
Joooo, yo quiero anónimos así y no los que me mandan. En pleno uso de sus facultades pensantes y redactoras y con más ánimo de participación que de sabotaje. Qué envidia me das, Magdalena...
17 enero, 2008 11:26


merlos dijo...
Gracias "el Zurdo", por tu comentario. Sólo la cuestión del anonimato es la que me intriga, pues pienso que algunos de los anónimos que recibo son preciosos, y sobre todo generosos, y como bien dices con "facultades pensantes y redactoras" y ya me gustaría saber de dónde vienen. Sirva de ejemplo toda una parrafada sobre Lisboa... La verdad es que son valores que también aparecen en los no anónimos, tanto los identificados como por identificar (quién es emyi?). Realmente animan.Tu "no anónimo" también está bien expresado, no es envidia, es que los que participan en los blogs han de ser, si no constructivos, al menos agradables, o divertidos. Saludos.
18 enero, 2008 21:17


rubén dijo...
El mayor problema que tiene la Alhambra es la masificación. Es una desgracia tener que soportar grupos gritando patata para salir en la foto. No se trata de pretender disfrutarla en exclusiva, pero la mayoría de la gente viaja compulsivamente, y le daría igual estar en el Taj Mahal que en Port Aventura. ¿Algún día se pasará la moda del turismo de masas?
19 enero, 2008 05:56

merlos dijo...
Para anónimo: el nombre de esta entrada y la plata de tu metáfora me han llevado a aquel "en brazos de la mujer madura".Para Rubén: La Alhambra es el segundo monumento más visitado de España después de la Sagrada Familia de bcn. Hay zonas casi vacías -no desde luego la de los palacios-, como parte del Generalife, o las rondas. Para los palacios prueba en temporada baja, en las visitas nocturnas. En un par de ocasiones he podido recorrerlos en grupos de 12-15 personas. Además, la iluminación pretende reproducir la original. Merece la pena. Otra opción -no es la Alhambra, pero estás solo, y es muy evocador, es Dar al Horra, el palacio de la madre de Boadbil en el Albaicín, cerca de San Miguel. La foto de la entrada está hecha desde allí, por eso no coincide con las más difundidas desde San Nicolás o el Darro. Lleva muy poco tiempo abierto al público. Tienes razón con eso que llamas "viajes compulsivos", lo mismo que para ver un Velázquez que se muere de risa en El Prado, salvo cuando lo adornan con las "cuatro" obras que nos faltan.
19 enero, 2008 13:06

rubén dijo...
La última vez que estuve en Granada intenté visitar Dar al Horra y estaba cerrado, a pesar de estar en horario de apertura. Lo tengo pendiente para la próxima vez.
19 enero, 2008 16:17

emyi dijo...
Al ver el plano de la planta de la Alhambra se podría pensar que está proyectada en la actualidad: espacios yuxtapuestos e interconectados, multiplicidad de ejes...¿pero esto ya lo hemos hablado alguna vez?Veo que no sabes quien soy. Es muy fácil ya que "emyi" son mis iniciales.
19 enero, 2008 19:50

merlos dijo...
Saludos, emyi, sospecha confirmada. Nunca hemos coincidido en Granada. Cierto que la Alhambra es yuxtaposición, con posibilidad de crecimiento en el plano, una arquitectura y urbanismo abiertos hasta donde permiten, sin embargo, los límites de la muralla (y ésta los de la montaña).
20 enero, 2008 10:15

lunes, 7 de enero de 2008

tierra de campos

Dicen de Otero de Sariegos que está deshabitado.
En realidad de allí sólo se ha ido el hombre.

"En el pueblo, las gentes maldecían de la soledad y ante los nublados, la sequía o la helada negra, blasfemaban y decían: "No se puede vivir en este desierto". El Nini, el chiquillo, sabía ahora que el pueblo no era un desierto y que en cada obrada de sembrado o de baldío alentaban un centenar de seres vivos".

"... aprendió el Nini a relacionar el tiempo con el calendario, el campo con el Santoral y a predecir los días de sol, la llegada de las golondrinas y las heladas tardías. Así aprendió el niño a acechar a los erizos y a los lagartos, y a distinguir un rabilargo de un azulejo, y una zurita de una torcaz".

Miguel Delibes, Las ratas

martes, 1 de enero de 2008

la conquista

Prefiero llamarle Easo, aunque dicen que es nombre prestado.

La he recordado desde ese invierno en Lisboa, donde también es ciudad protagonista.

De nuevo el mar. La juguetona línea de costa pone en apuros el santoral. Santa Clara ha decidido dejarse abrazar por la venera de San Sebastián. Eternamente. Con lluvia y sin lluvia.

Esta podría ser la historia de la conquista…

“El objetivo consistía en adueñarnos de la isla de Santa Clara. Cada cual según su inventiva y capricho se afanaba por embarullar el plan, proponiendo maniobras fabulosas, acechos descabellados y cargas a caballo subidos los unos a la espalda de los otros; en fin, estragos, pillajes y degollinas a semejanza de las narradas en las crónicas españolas del siglo XVI. Al fin prevaleció el designio de caer por sorpresa sobre la isla y apoderarnos del único indígena que suponíamos la habitaba: el farero, a quien apodamos Moctezuma en razón del trato cruel que tramábamos inferirle. Irrumpiríamos a saco en su vivienda y, prendido y aherrojado, le daríamos tormento si no juraba la fe surrealista”.

Fernando Aramburu, Fuegos con limón