vividos, viajados o sencillamente imaginados






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domingo, 15 de mayo de 2011

vuelta a la tesis












No sé si Nancy llegó a terminar su tesis. Tal vez lo cuente el mismo libro: tiempo ha que la leí y siguiendo esa costumbre de las relecturas he vuelto a ojearla (con ojo). Ha sido posible porque acabo de comprarme en tierras de RJ Sénder un ejemplar de enésima edición, perdido en casa ajena mi añoso libro, aquel que me trajo la sorpresa y tanto divertimento. Sin profundizar aquí mucho más, sólo por sus chanzas merece la pena, tan clásicas que ya forman parte del patrimonio español de la gracia y el chiste.
















"¿Sabes, Betsy querida? No hay gorilas en España. Cosa de veras inexplicable. No sé cómo han hecho su guerra de gorilas en el pasado por la cual son famosos los españoles en la historia desde el tiempo de los romanos. Tengo que preguntar en la Universidad esta tarde. Aunque me molesta hacer ciertas preguntas, porque hay gente a quien no le gusta contestar. Ayer me presentaron a dos muchachos en la calle de las Sierpes, y yo, que llevaba mis libros debajo del brazo y andaba con problemas de gramátrica, pregunté al más viejo: "por favor, ¿cómo es el imperfecto de subjuntivo del verbo airear?". El chico se puso colorado y cambió de tema. ¿por qué se puso colorado?

Me suceden cosas raras con demasiada frecuencia. Y no se puede decir que los hombres sean descorteses, no. Al contrario, se preocupan del color de mi pelo y hasta de mi salud. En la puerta del café hay siempre gente joven, y cuando vuelvo a casa veo que alguno me mira y dice "Está buena". Yo no puedo menos de agradecerles con una sonsira su preocupación por mi salud. Son muy amables, pero no los entiendo. A veces se ruborizan sin motivo. O se ponen pálidos. Sobre todo cuando les pregunto cosas de gramática".




R. J. Sénder, La tesis de Nancy

viernes, 10 de abril de 2009

cara y cruz



Un único poeta en un mismo lugar.
Con percepciones distintas y además compatibles.
Todo se ajusta al tópico y a la realidad.


“La Semana Santa de Sevilla, con sus esculturas artísticas, sus palios lujosos, sus pasos con imágenes de arte, sus vírgenes vestidas como emperatrices bizantinas: todo oro, terciopelo, hierro, y más oro; y las saetas, esos cantes que brotan en su aguda tristeza, quejidos del pueblo, dolorosas y sonoras alondras de una raza”.



"El turismo viene, por moda, a la Semana Santa. Es decir, a pagar cuentas enormes de hospedaje, a dormir sobre una mesa de billar a veces, y a ver pasar las procesiones, entre católicos irreligiosos, santos macabros, cristos lívidos y sangrientos con cabelleras humanas. Al mismo tiempo, el viajero escuchará los gritos extraordinarios de las saetas y las carceleras".

Rubén Darío, Tierras solares

miércoles, 3 de septiembre de 2008

va por ustedes



El mantecado de Juncal es como la magdalena de Proust. Más allá de los toros. Como sustancia nutricia que sabe conducir por el callejón de la memoria.

Para vous, vousa y vuestros vousitos, que sois todos los que gustan de estas letras: no sólo los que se saben (y teatralizan) los guiones de Jaime de Armiñan ... también aquellos otros que adoran la poesía de las Vainica. O ambas cosas.



"Quién es la maravilla
que arma la marimorena?
Un torero de Sevilla
con sangre murciana en sus venas.
A Dios le rezo y pido
que le acompañe en la arena
la Virgen de los Peligros
y también la Macarena.
Juncal es un torero
más artista que Belmonte,
más valiente que Espartero,
triunfal con el capote,
genial banderillero.
Juncal es el lucero,
más brillante de la plaza,
más valioso que el dinero,
la sal de nuestra raza,
arrogante y bandolero
y muy cabal.
Juncal es un torero
más artista que Belmonte,
más valiente que Espartero.
Juncal es el primero,
Juncal, el caballero
ante el cual todos los hombres
nos quitamos el sombrero,
Juncal es el torero ¡Olé!
genial, inmortal ¡y Olé!
¡Olé, Olé tu salero!
No tienes rival ¡y Olé!
en la Fiesta Nacional!"

Vainica Doble

miércoles, 16 de abril de 2008

sueños de agua

Tal vez sea la Sevilla menos obvia y más evocadora, de secuencia exquisita: un palacio almohade que asimila los modos de los siglos, gótico, mudéjar, para finalmente transportarnos, como si ocurriese dentro de un sueño, a la Italia renacentista.

"Adorad, extasiaos, para vuestro reino interior, en los jardines del Alcázar sevillano, -como en Aranjuez, como en la mágica Granada. De todo lo que han contemplado mis ojos, una de las cosas que más han impresionado a mi espíritu son esos deleitosos y frescos retiros. Ni las vetustas murallas carcomidas de siglos, que aún atestiguan el viejo poderío de los conquistadores romanos, ni los restos visigodos, ni la esbelta Giralda mauritana, cuyo nombre alegra como una banderola, ni la Torre del Oro a la orilla del río, ni las magnificencias del Alcázar, que renuevan en mi memoria las sensaciones experimentadas en la Alhambra granadina, nada me ha hecho meditar y soñar como estos jardines que vieron tantas históricas grandezas, tantos misterios y tantas voluptuosidades.
…Cuando uno entra, a un lado de las galerías que llevan el nombre de aquel raro monarca que comprendía la belleza morisca, que tuvo mucho de oriental, mucho del Arum-al-Raschid de «Las mil y una noches», lo primero que conmueve es el más blando de los silencios, apenas turbado por el fino hilo líquido que cae de un surtidor en el ancho estanque de verdes aguas. El suave viento mueve el ramaje de dos grandes magnolias vecinas.

Y entre rosales y arrayanes, se descienden dos graderías y se va a ver lo que se llama los baños de doña María de Padilla. Hay una grande y larga piscina, bajo bajas bóvedas góticas. Nada más. Pero, ¿qué importa? Pintores ha habido que han intentado resucitar el sensual capítulo de la bella novela de vida. Quedaos al amor de vuestras ideas. ¿No oís cantar los pájaros de la primavera? ¿No veis al monarca que se acerca entre las flores nuevas y lujuriantes? ¿No oís el ruido del agua transparente en donde el cuerpo sonrosado de la real querida forma a su rededor círculos de diamante? Ella ríe, el duro rey sonríe".
Rubén Darío, Tierras Solares

domingo, 10 de febrero de 2008

boca con boca

El romancero nos lleva por espacios abiertos. El romancero es transparente, directo; real y sin tapujos. Hace cotidianas las pasiones. Ahí están en la Edad Media peninsular hombres y mujeres de aquí para allá, siempre partiendo, como los verdaderos viajeros de Baudelaire.

Apetece perderse por esos campos de Carmona o …por los cerros de Úbeda (bueno, éstos ya tienen sus juglares). El viaje da para mucho. A menudo, a camino entre dos lugares, en tránsito, avanza una historia que permanece velada.

Por los caños de Carmona,
por do va el agua a Sevilla,
por ahí iba Valdovinos
y con él su linda amiga
Los pies lleva por el agua
y la mano en la loriga,
con el temor de los moros
no le tuviesen espía.
Júntanse boca con boca,
nadie no los impedía.
Valdovinos con angustia
un suspiro dado había:
-¿Por qué suspirais, señor,
corazón y vida mía?
O tenéis miedo a los moros
o en Francia tenéis amiga.
-No tengo miedo a los moros
ni en Francia tengo amiga:
mas vos mora, y yo cristiano
hacemos muy mala vida:
comemos la carne en viernes,
lo que mi ley defendía.
Siete años había, siete,
que yo misa no la oía.
Si el emperador lo sabe
la vida me costaría.
-Por tus amores, Valdovinos,
cristiana me tornaría.
-Yo, señora, por los vuestros
moro de la morería."

Romance de Valdovinos