vividos, viajados o sencillamente imaginados






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sábado, 13 de junio de 2009

balance de una estación



Luz y agua. Al final, para sobrevivir hemos de quedarnos con lo de siempre, con el latido de los buenos momentos. Sólo así se desdibujan la añoranza que no es cierta, las carencias supuestas, las caídas del alma a los pies. Pienso en esta primavera, que quiero llamar pasada. El calor me hace sentirlo así. Porque hasta hace dos días, estaba yo en que esta primavera pintaba más negra que la que Henry Miller regaló a su Anaïs. Ahora estoy libre de tentación. Miraba hacia atrás y los últimos días me impedían ver aquella Granada a la que tanto me aferro. Este año además, Granada ha sido tan distinta... Granada en primavera, compañeros de viaje de toda la vida y reencuentro con un viejo desconocido. De lo mejor de esta primavera. Que se pueda contar, claro.

"Me había olvidado de todo -padre, madre, alarde, ejércitos, Granada-, menos de aquel presente, apremiante y cálido, reducido al cuerpo de una muchacha que se bebía y devoraba el mío una vez y otra vez. Era como si estuviésemos solos en una barca en medio de la mar. Amenazados por la desaparición y por la muerte, nos había asaltado la recíproca urgencia de gozar. No éramos sino dos náufragos que se amparaban uno en otro, y se reconocían dándose placer... Una luminosidad amarillenta comenzó a dejar ver aquel lugar inverosímil... Después, exhausto, debí quedarme un momento dormido... Alargué la mano para acariciar el suave cuerpo de la mujer, pero no estaba. Su ausencia me despertó del todo. Me senté en el suelo y no vi a nadie. Por un instante, dudé de que alguien hubiese estado allí conmigo. Más tarde, muchas veces, he pensado que no. Me levanté tambaleándome. La lluvia había cesado."
Antonio Gala, El manuscrito carmesí

jueves, 5 de junio de 2008

aquí, de nuevo



Desde hace unos días Granada vuelve a tirarme sus granos a la cabeza. Debe ser que aún no está decidido si este año pasaré por allí, como procuro hacer cada año. No creo que sea culpa del libro de Potocki, de este tiempo atrás, por insinuarla. El caso es que no se trata de una sensación melancólica. Nada de "llorando por Granada", de aquellos Puntos que me encantaban de niña. Pero sí que se notan las ganas de verla. Así que de momento, mientras fantaseo al pensar que me está esperando, pues me tomo una Alhambra bien fresquita, y que sea por Granada.




Esta vez por una Granada que va más allá del tópico en el que a veces caemos, incluso con auténtico placer. Ángel Ganivet pregunta (de esto hace más de cien años) por la coherencia de las ciudades, por el equilibrio entre tradición y modernidad. Porque en las ciudades, sin negar que son hijas de su tiempo, también el tiempo debe dejar su huella. Los resultados son múltiples: un lifting que desvirtúa el natural del rostro que le dio fama, una cirugía agresiva que parece hecha a mala leche, o los discretos ciudados de quien sabe envejecer.



“Yo no comprendo cómo la casa de pisos ha podido sentar sus reales en nuestra ciudad; cómo la portería ha matado el patio andaluz; cómo las salas bajas se han transformado en portales de comercio menudo, obligando a los ciudadanos a pasar los meses de calor en los pisos altos, en ropas menores. La culpa no es de los arquitectos, que en nuestra época, más que hombres de ciencia o de arte, son acomodadores. El problema que se les obliga a resolver no es estético, ni siquiera higiénico; se les pide que construyan casas que cuesten poco y que den mucha renta, y para ello no hay otro recurso que encasillar muchas personas en muy poco terreno. Y lo peor no es lo que se ve, sino lo que se prevé que ha de ocurrir; porque, marchando contra la evidencia, nuestra sociedad ha condenado ya al desprecio la casa antigua, libre y autónoma, y ha decidido que lo elegante sea el piso a la moderna.”

Ángel Ganivet, Granada la bella

miércoles, 16 de abril de 2008

sueños de agua

Tal vez sea la Sevilla menos obvia y más evocadora, de secuencia exquisita: un palacio almohade que asimila los modos de los siglos, gótico, mudéjar, para finalmente transportarnos, como si ocurriese dentro de un sueño, a la Italia renacentista.

"Adorad, extasiaos, para vuestro reino interior, en los jardines del Alcázar sevillano, -como en Aranjuez, como en la mágica Granada. De todo lo que han contemplado mis ojos, una de las cosas que más han impresionado a mi espíritu son esos deleitosos y frescos retiros. Ni las vetustas murallas carcomidas de siglos, que aún atestiguan el viejo poderío de los conquistadores romanos, ni los restos visigodos, ni la esbelta Giralda mauritana, cuyo nombre alegra como una banderola, ni la Torre del Oro a la orilla del río, ni las magnificencias del Alcázar, que renuevan en mi memoria las sensaciones experimentadas en la Alhambra granadina, nada me ha hecho meditar y soñar como estos jardines que vieron tantas históricas grandezas, tantos misterios y tantas voluptuosidades.
…Cuando uno entra, a un lado de las galerías que llevan el nombre de aquel raro monarca que comprendía la belleza morisca, que tuvo mucho de oriental, mucho del Arum-al-Raschid de «Las mil y una noches», lo primero que conmueve es el más blando de los silencios, apenas turbado por el fino hilo líquido que cae de un surtidor en el ancho estanque de verdes aguas. El suave viento mueve el ramaje de dos grandes magnolias vecinas.

Y entre rosales y arrayanes, se descienden dos graderías y se va a ver lo que se llama los baños de doña María de Padilla. Hay una grande y larga piscina, bajo bajas bóvedas góticas. Nada más. Pero, ¿qué importa? Pintores ha habido que han intentado resucitar el sensual capítulo de la bella novela de vida. Quedaos al amor de vuestras ideas. ¿No oís cantar los pájaros de la primavera? ¿No veis al monarca que se acerca entre las flores nuevas y lujuriantes? ¿No oís el ruido del agua transparente en donde el cuerpo sonrosado de la real querida forma a su rededor círculos de diamante? Ella ríe, el duro rey sonríe".
Rubén Darío, Tierras Solares

domingo, 13 de enero de 2008

la tentación de la fruta madura

Granada tendrá más de una entrada aquí. Es una querencia que arranca de la infancia. Por otra parte, nada exclusivo. Han sido y son muchos los autores que han puesto sus ojos en ella. Pero también son muchos los años leyéndola y evocándola, cuando no he podido contemplarla.Chateaubriand escribió El último abencerraje en 1806. Es el punto de partida en la tradición de Granada como referente de viajeros y artistas. La imaginada y romántica Granada fue inaugurada por él.






“Granada está construida al pie de Sierra Nevada, sobre dos enhiestas colinas, separadas por un profundo valle. Las casas, situadas en el declive de las colinas, en el fondo de aquél, dan a la ciudad el aspecto y la forma de una granada entreabierta, circunstancia a que debe su nombre. Dos ríos, Genil y Darro, de los cuales el uno arrastra pajillas de oro y el otro arenas de plata, bañan el pie de las colinas y se reúnen y serpean en una llanura encantadora llamada la Vega. Esta llanura, sobre la cual descuella Granada, está cubierta de viñedos, granados, higueras, moreras y naranjos, y rodeada de montañas de forma y color admirables. Un cielo encantado y un ambiente puro y delicioso abisman el alma en una secreta languidez, de que cuesta trabajo librarse al viajero que no hace sino pasar”.

F. R. de Chateaubriand, El último abencerraje.
8 comentarios (traídos al cuerpo de la entrada que ha sido rehecha por problemas de spam: se mantiene la fecha original)

Anónimo dijo...
Granada, vista con perspectiva, es una mujer con la cabeza de plata.
15 enero, 2008 19:14


el zurdo dijo...
Joooo, yo quiero anónimos así y no los que me mandan. En pleno uso de sus facultades pensantes y redactoras y con más ánimo de participación que de sabotaje. Qué envidia me das, Magdalena...
17 enero, 2008 11:26


merlos dijo...
Gracias "el Zurdo", por tu comentario. Sólo la cuestión del anonimato es la que me intriga, pues pienso que algunos de los anónimos que recibo son preciosos, y sobre todo generosos, y como bien dices con "facultades pensantes y redactoras" y ya me gustaría saber de dónde vienen. Sirva de ejemplo toda una parrafada sobre Lisboa... La verdad es que son valores que también aparecen en los no anónimos, tanto los identificados como por identificar (quién es emyi?). Realmente animan.Tu "no anónimo" también está bien expresado, no es envidia, es que los que participan en los blogs han de ser, si no constructivos, al menos agradables, o divertidos. Saludos.
18 enero, 2008 21:17


rubén dijo...
El mayor problema que tiene la Alhambra es la masificación. Es una desgracia tener que soportar grupos gritando patata para salir en la foto. No se trata de pretender disfrutarla en exclusiva, pero la mayoría de la gente viaja compulsivamente, y le daría igual estar en el Taj Mahal que en Port Aventura. ¿Algún día se pasará la moda del turismo de masas?
19 enero, 2008 05:56

merlos dijo...
Para anónimo: el nombre de esta entrada y la plata de tu metáfora me han llevado a aquel "en brazos de la mujer madura".Para Rubén: La Alhambra es el segundo monumento más visitado de España después de la Sagrada Familia de bcn. Hay zonas casi vacías -no desde luego la de los palacios-, como parte del Generalife, o las rondas. Para los palacios prueba en temporada baja, en las visitas nocturnas. En un par de ocasiones he podido recorrerlos en grupos de 12-15 personas. Además, la iluminación pretende reproducir la original. Merece la pena. Otra opción -no es la Alhambra, pero estás solo, y es muy evocador, es Dar al Horra, el palacio de la madre de Boadbil en el Albaicín, cerca de San Miguel. La foto de la entrada está hecha desde allí, por eso no coincide con las más difundidas desde San Nicolás o el Darro. Lleva muy poco tiempo abierto al público. Tienes razón con eso que llamas "viajes compulsivos", lo mismo que para ver un Velázquez que se muere de risa en El Prado, salvo cuando lo adornan con las "cuatro" obras que nos faltan.
19 enero, 2008 13:06

rubén dijo...
La última vez que estuve en Granada intenté visitar Dar al Horra y estaba cerrado, a pesar de estar en horario de apertura. Lo tengo pendiente para la próxima vez.
19 enero, 2008 16:17

emyi dijo...
Al ver el plano de la planta de la Alhambra se podría pensar que está proyectada en la actualidad: espacios yuxtapuestos e interconectados, multiplicidad de ejes...¿pero esto ya lo hemos hablado alguna vez?Veo que no sabes quien soy. Es muy fácil ya que "emyi" son mis iniciales.
19 enero, 2008 19:50

merlos dijo...
Saludos, emyi, sospecha confirmada. Nunca hemos coincidido en Granada. Cierto que la Alhambra es yuxtaposición, con posibilidad de crecimiento en el plano, una arquitectura y urbanismo abiertos hasta donde permiten, sin embargo, los límites de la muralla (y ésta los de la montaña).
20 enero, 2008 10:15